Querida Teresita,
- Andrés J.R. Prada Lara
- 13 oct 2023
- 1 Min. de lectura

En la tristeza de la partida, con el corazón aún arrugado, te damos esta amorosa despedida. Tu partida ha dejado un vacío difícil de llenar en nuestros corazones. Siempre serás amada y recordada como la tierna guardiana que estuvo a nuestro lado. Con tus abrazos cálidos, nos hiciste sentir amados. Cuidaste nuestras penas, y con tu sonrisa, calma y palabras nos curaste con tu sincero amor.
Tus “tranquilitos - tranquilitos” siempre fueron certeros llamados a la cordura, a mantener la calma para afrontar cada reto, obstáculo, crisis o tristeza que pudiéramos atravesar. Tu legado de amor y sabiduría siempre permanecerá.
Fuiste cómplice en travesuras y risas sin cesar,
Tus historias tejieron nuestra infancia. No olvidaremos a Albán, a La Cartagena, al Dibi Dibi, a tus historias de cabalgar a pelo las bestias como quien habla de montar en bicicleta. Tampoco tus relatos sobre el abuelo, el ferrocarril, sus caminatas y paseos. Mucho menos las memorias de tus cuidados en nuestras infancias en tu casa de San Miguel y en nuestros hogares.
El tiempo que compartimos fue un tesoro invaluable, y en nuestras almas cada recuerdo tuyo es imborrable.
Descansa dulce abuela en la paz eterna, y aunque tu partida nos duela profundamente, sabemos que el amor nunca termina, y con él, y tus cariñosos recuerdos, la sanación empieza.
Ya estás en compañía de Gloria, Cefito y Cefe, cuidando y acompañando nuestros pasos.
A Marinita, mi madre, tu hija, tu fiel compañera, tu cuidadora, la tía de tus nietos, la cuidaremos en este plano, no te preocupes.
Gracias por tanto, Teresita.
Te amaremos siempre con la certeza que nos volveremos a abrazar de nuevo.
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